Que refrescante manera de empezar un año que aun parece el anterior, envuelto en una espesa capa de tedio, encierro y tapabocas. “Palm springs” es todo lo que necesitamos: diversión, originalidad y ese exquisito olor a nuevo que es tan difícil de encontrar por nuestros orificios nasales.      

20 de enero, 2021.

       

 Atención, llevo tanto tiempo viviendo el mismo día que perdí la cuenta, pero hoy, no haré “Spoilers” puedes leer con tranquilidad si no has visto el filme.

“Palm springs” es una comedia romántica de ciencia ficción dirigida por Mark Barbakow (sí, también es desconocido para mí) que fue estrenada el 26 de enero del año pasado en el Festival de Cine de Sundance. Desde su nacimiento público hasta hoy, sólo se ha llenado de elogios y ha conquistado el corazón de los más amargos, menos preciados y difíciles de la industria cinematográfica: Los críticos. La película está repleta de críticas positivas y no es por nada, verla resulta una experiencia muy placentera, tiene tantas virtudes y éstas son tan notables que logran tapar, sin tener que esforzarse, sus pequeñas falencias. La cinta está protagonizada por el reconocido actor y comediante, Andy Samberg y la actriz y cantante, Cristin Milioti, quienes se encargan de rebosar la pantalla de carisma y química, lo que facilita que sea muy agradable seguirlos en su peculiar viaje.

La premisa del guion es absurda y muy difícil de defender y sostener, pero su realización es tan prolija que lo logra sin despeinarse, es amable y entretenida desde su inicio a su final y ese toque de ciencia ficción que podría volverlo todo inverosímil y estúpido, está realizado de una forma tan pulcra que pasa como agua por nuestros ojos y se cuela en nuestro cerebro para darles pequeños shocks de cosquillas a medida que avanza la historia.

Nyles (Andy Samberg) y Sarah Wilder (Cristin Milioti) están atrapados por las eternidades en un bucle temporal en el mismo día, si se duermen despiertan en el mismo día, si mueren despiertan en el mismo día, no importa lo que hagan, siempre despiertan en el mismo día y lugar ¿De qué día y lugar hablamos? La boda de la hermana de Sara y amiga de la insoportable novia de Nyles, en Palm Springs. La idea suena sofocante y limitante, pero la creatividad y la inteligencia del guion hacen que sea un terreno muy agradable de transitar. 

Dentro de esta extraña y complicada problemática que aqueja a nuestros protagonistas (me refiero al estar atrapados en un bucle de tiempo sin escapatoria) el guion aprovecha de complejizarse, dentro de lo que su propio universo permite. No es un guion de Nolan, tranquilos, acá no hay ningún dolor de cabeza, ni nada que no vayan a entender y si no entendieron algo; revisen lo que están comiendo o tomando, porque es posible que estén ingiriendo opioides en sus meriendas. Regresando al punto propuesto, a lo que me refiero es que la historia sutilmente va proponiendo cuestionamientos filosóficos de lo inmediato y simple, versus la trascendencia.

Nyles, personaje de Andy, que lleva más tiempo atrapado en este más que inusual loop de tiempo, vive el momento, aprovecha la libertad que le da la particular situación en la cual se ve atrapado. Es un hedonista que experimenta y vive su conflicto como una tragedia griega. El sabe que es inevitable, está resignado, así que prefiere convivir con ello de la manera menos dolorosa posible. Para lograr esto, evitará todo tipo de sentimiento, recuerdos o cualquier cosa que se pueda mantener el tiempo y trascender al bucle de un día, donde todo muere y vuelve a reiniciarse; por otro lado, Sara, es la esperanza, es afrontar la vida y los problemas para avanzar, es el deseo de salir adelante. Lo más lindo de esto es que estas dos fuerzas tan opuestas son las que se enamoran y comienzan a pintar sobre el tinte de ciencia ficción de esta comedia, con un sutil y elegante color romance.

En lo personal detesto con mi alma las comedias románticas, pero ésta la gocé como niño, me hizo sentir inocente y toda su frescura invadió mi cuerpo para provocarme sensaciones que no me dejan otra opción más que agradecer.

Para ir cerrando, “Palm springs” no es, ni está cerca, ni pretende ser una de las mejores películas del año pasado. Tampoco tiene una complejidad para que puedas lucirte con tus amigos “hípsters” super intelectuales mientras beben un mini café a precio de piscola. “Palm springs” es lo que nos (y al decir nos, trato prepotentemente de incluirlos en mi sentir, pero como no me interesa ser juzgado diré que me refiero a mis múltiples personalidades internas) hacía falta luego de un año tan brumoso. Es algo fresco y ágil que nos mantiene despiertos, sin esfuerzo y sin dejar de divertirnos, además de dejarnos ese muy agradable gusto a esperanza y a no todo está podrido, aunque huela a cerebro de José Antonio Kast (que si esta podrido y me hago cargo de esto, mi nombre es Enzo Ferrari, si se sintieron ofendidos háblenme sin resquemor alguno). Sin más que decir  gracias por existir justo en este momento. “Palm springs” me hiciste feliz con una comedia romántica, eso no había pasado nunca antes en mi vida.