Alucinante. Impecable. Histórico. El reloj marcaba las 12 de la noche y la sensación era esa. El día martes 21 de abril de 2014 se vivió la tercera visita del músico popular vivo más importante de la actualidad. Algunos tal vez consideren exagerada esta afirmación, pero se equivocan. Y es que cada visita que el ex Beatle haga en nuestro país es un acontecimiento.
 
Luego de una introducción de 20 minutos, en donde se mostró un video con imágenes del músico por todas sus etapas, se dio paso al show. La primera de ellas Magical Mystery Tour, anticipó el viaje mágico que nos aguardaba con el entusiasmo total de las 12 mil personas que llenaron el recinto. El segundo tema fue Save Us de su último disco New, la excusa perfecta para salir de gira este 2014. Es así como los temas de esta placa sonaron totalmente vigentes y refrescantes, sobre todo New y la excelente Queenie Eye, y es que McCartney no deja de componer verdaderas joyas aún a sus 72 años.
 
 
Con All My Loving, acompañado de imágenes de la película A Hard Day’s Night,  se desató la locura nuevamente. Listen to what the Man Said  con Let Me Roll It fue lo primero que se oímos de los Wings. Momentos para el recuerdo fueron varios. El primero de ellos My Valentine tema dedicado a su actual señora, Nancy Shevell. Mientras que, Maybe I’m Amazed, uno de los temas incluidos en su debut como solista, estuvo dedicado a su primera esposa, Linda.
 
Uno de los momentos más íntimos del concierto fue la interpretación de Blackbird y Here Today, canción escrita para su amigo John Lennon. Ambas canciones se interpretaron sobre una tarima que se elevó mientras McCartney se armaba solamente de su guitarra acústica. Y es esa la magia que tiene este show, es un recorrido por la historia y vida de un artista con una trayectoria impecable. Tal vez el único pero del espectáculo, es que el momento en que se recuerda a Lennon, queda como segundo plano, frente al tributo de George Harrison con Something, canción que además está acompañada de fotos de los músicos, logrando el efecto nostálgico de la etapa Beatles. El segmento dedicado a su compañero de composición no logra conseguir lo mismo, posiblemente por la elección del tema. Quién sabe si con una interpretación de Imagine esto pueda cambiar.
 
El concierto continúo con varias joyas, dentro de las que podemos destacar Paperback Writer, We Can Work It Out, Day Tripper, Lovely Rita, Band on the Run, Let It Be, Hey Jude, entre muchas otras. Fueron 39 canciones en un show de tres horas.
El cierre vino con la calma de Yesterday, para rápidamente pasar al rock desenfrenado de Helter Skelter. La secuencia de Golden Slumbers/Carry That Weight/The End tal cual como el último álbum grabado por los Beatles, Abbey Road, concluyó una noche que queda corta en apelativos. Porque es así de simple, cualquier visita de Paul McCartney a Chile es asegurarte un pasaje para disfrutar de la música de uno de los compositores más importantes de la música popular del siglo XX. Algo así como haber visto presentaciones de Elvis Presley, los mismos Beatles, James Brown o Michael Jackson, así de importante e histórica es la figura de este caballero. Punto.