Starr

Hace algunos días se confirmó sobre la inducción de Ringo Starr al Rock N’ Roll Hall Of Fame. Más allá de la importancia de este evento lo que nos convoca en esta instancia es la carrera del legendario baterista del cuarteto más famoso de la historia de la música.

John, Paul, George y…Ringo. Las continuas bromas en torno a la importancia de Starr dentro de la agrupación, y su ninguneo por parte de la crítica como músico y compositor, ha llevado a que la figura del baterista recaiga básicamente como en la del “Beatle simpático”.

El papel de Starr dentro del conjunto si bien, puede no haber sido influyente desde el ámbito compositivo, sí fue relevante como un elemento aglutinador. Desde un inicio, el hecho de pertenecer a un grupo, y que además éste tuviera un éxito avasallador, era motivo suficiente para estar satisfecho. En los momentos en donde más pesaban las largas sesiones de grabación Ringo prefería jugar cartas junto a Mal Evans (roadie del conjunto). Considerando los egos que con los años surgieron en el cuarteto, resulta una bendición que la voz de Octopus Garden se “restara” de la lucha por quién tenía más temas en los álbumes, quizás a él le debemos haber tenido a los Beatles por unos 2 o 3 años más.

Asimismo, su buena relación con el resto de sus ex-compañeros, llevó a que después que se separaran, lo más cercano que hubo a una reunión de los Beatles en el estudio fue con el disco Ringo de 1973. Paul compuso el tema “Six O’ Clock” en donde realizó coros junto a Linda. John y George metieron guitarras en “I’m the Greatest”. Fueron sus primeros años como solista en donde asombró a muchos con los primeros éxitos comerciales de un beatle solista con temas como “I Don’t Come Easy” o la excelente “Back of Boogaloo”. Además sus discos Ringo (1973) y Goodnight Vienna (1974) llegaron a alcanzar el Top 10 de Billboard, sin mencionar su participación como músico de sesión en los álbumes “Plastic Ono Band” de Lennon y en “All Things Must Pass” y “Living In The Material World” de Harrison. 

Asimismo, en los últimos tiempos se ha validado la importancia que Ringo ha tenido como músico, y sobre todo en la técnica y ejecución la batería. Más de alguno sabe que discos como Revolver o Sgt. Pepper no tendrían la relevancia que tienen hoy en día, sino fuera también por el papel que tuvo Starr en ellos.

Probablemente sea que el rock no se trate solamente de grandes músicos y compositores, sino también de individuos que sean capaces de lograr el equilibrio entre las fuerzas dominantes de los conjuntos. Sin ir muy lejos Charlie Watts de Rolling Stones se presenta con las mismas credenciales, como el integrante en medio de dos pesos pesados como Jagger y Richards. En toda relación humana, más todavía en una banda, es necesario que este tipo de roles, personas poco conflictivas y  con un ego controlado, hagan del día a día más llevadero, considerando el tedio de extensas giras y agotadoras sesiones de grabación. Tal cual como el proyecto que lleva desde 1989, Ringo es amigo de todos.

Por lo mismo, la visita de Ringo Starr el próximo 3 de marzo en Movistar Arena, adquiere aún más valor, puesto que esta inducción no hace más que validar algo que muchos ya lo saben de sobra, verlo en concierto es estar ante la presencia de una leyenda viviente de la música.