1. Metro de Santiago

Para nosotros, los ciudadanos de a pie, el metro es parte fundamental de nuestras vidas. Últimamente odiado y vilipendiado, pero –quienes vivimos lejos del centro de la capital- pasamos en él muchas horas a la semana. Más allá de un lugar de paso, o de un “no lugar” cómo algunos académicos lo denominan, para muchos una estación puede significar un punto de referencia para moverse en sitios desconocidos de la ciudad, dando una sensación de seguridad y noción espacial. Pero también significa un punto de encuentro: es muy común ver en las estaciones a personas que esperan a otros con el celular en la mano preguntando dónde vienen. Alrededor de cada estación, ha ido surgiendo un sub-mundo asociado a las necesidades del viajero. Estaciones tan grandes como Universidad de Chile,  poseen locales de comercio establecido que funcionan casi al límite de ser un centro comercial, o como la estación Vicente Valdés, donde una de sus salidas es un continuo comercial que se funde con el Mall Plaza Vespucio. Hay también estaciones más pequeñas, en cuya salida han tomado su espacio vendedores ambulantes, que conscientes de las necesidades de quienes viajamos, ofrecen desde huevos de campo y tortillas de rescoldo (sí, lo he visto en más de alguna ocasión) hasta los clásicos paraguas para los desprevenidos en días de lluvia, y bebidas heladas en días de calor. 

En la realidad post-transantiago, el metro es el sistema más importante de la red de transporte urbano, ¿Cómo llegó a tener esta importancia? Así es la Historia del Metro de Santiago: 

A mediados de los 40’ surge  la inquietud de implementar algún  sistema de ferrocarriles que conectase Santiago . Sin embargo, recién en la década del 60´ se inicia su proyección real. Con la formulación del Plan Intercomunal de Santiago (1960), se busca resolver el problema del transporte en una ciudad que crece constantemente y se piensa en cómo transformar las vías de transporte que permitan el desarrollo de la ciudad. En base a las políticas del Gobierno de Frei (1964-1970) “el metro representaba una suerte de ideología de la modernidad, ya que existiría en el desarrollo del Metro una imagen general del desarrollo moderno con gran impacto en la opinión pública y en los “usuarios”.  En 1969, comienzan las obras del tramo San Pablo-La Moneda de Línea 1. Resulta curioso ver el plano original del proyecto, donde cada estación poseía un logo diferente que se relacionaba con el nombre o característica de ésta. Podemos ver en las siguientes imágenes, algunos de estos logos, y finalmente el plano oficial puesto en el folleto promocional del MOP.

2. Neptuno

Estación Neptuno

2. Violeta Parra

Estación Violeta Parra (actualmente Estación San Pablo)

4. Ecuador

 Estación Ecuador

3. Pajaritos

Estación Pajaritos

8. Afiche Inauguracion

Este plan original no se mantuvo y muchas de las estaciones fueron suprimidas. Los símbolos fueron diseñados por el precursor del Comic Chileno  Jaime Escudero, y lamentablemente tampoco perduraron, siendo reemplazados por la imagen única que hoy conocemos. En 1975 -bajo dictadura- el metro comienza a operar. En los primeros meses el sentido que los usuarios le daban era más turístico que de transporte. El precio del servicio triplicaba el costo del pasaje de micro, por lo tanto, eran pocas las personas que lo utilizaban, haciéndolo con fines recreativos más que utilitarios. Desde ahí, no ha parado de expandirse, siendo tal vez el proyecto que ha perdurado por más tiempo en el país, abriéndose distintos puntos hasta alcanzar a la Estación San Pablo:

– 1978, expansión Línea 2 hasta Estación Lo Ovalle.

– 1980, expansión Línea 1 hasta Estación Escuela Militar

– 1987, se habilitan las estaciones Santa Ana y Mapocho, pero ésta última cambia de nombre al descubrirse los restos del Antiguo Puente Cal y Canto (éste no sería el único hallazgo que se ha encontrado, como veremos luego)

– 1997, se inaugura la Línea 5 hasta Baquedano

– 2000, esta misma línea cruza el centro histórico expandiéndose con las estaciones Plaza de Armas, Bellas Artes y Santa Ana. Y en el 2004 se agrega Quinta Normal y Cumming.

– 2006, se inaugura la Línea 4 contectando Tobalaba y Puente Alto.

– 2009-2010, probablemente todos recordamos la extensión de la Línea 1 hasta Los Dominicos, y en la Línea 5 hasta Plaza de Maipú.

Más allá de la cronología, lo que queremos demostrar, es la gran cantidad de años que el proyecto ha estado en marcha, y que continúa en crecimiento, siendo parte de la lógica cotidiana de la ciudad. Además, a partir del desastroso Transantiago inaugurado el 2007, el metro se fue convirtiendo en el único transporte que generaba seguridad en los tiempos de traslado.

Como mencionamos un poco más arriba, el hallazgo del Puente Cal y Canto no ha sido el único durante las obras de la construcción del Metro. El año pasado (2013) en la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile, donde será construida la estación Hospitales de la Línea 3, fueron encontrados restos que probablemente pertenezcan a una escuela primaria del barrio La Chimba. Posiblemente, estos restos sean incluidos en el diseño de la estación, como puesta en valor patrimonial .

Esta expansión constante por toda la ciudad, junto a una planificación que ha ido cambiando en el tiempo por la aparición de nuevas prioridades o el surgimiento de algunos problemas, ha dejado ciertas huellas. Al poner atención y agudizar el ojo en ciertos tramos, podemos observar las llamadas “estaciones fantasma”. Es decir, estaciones que no han sido abiertas, pero que son evidentes al pasar por el túnel de una estación a otra. La más emblemática es la estación “Libertad” que está entre Cumming y Quinta Normal en la Línea 5. Ésta posee toda la estructura esencial, como boleterías, escaleras y salida a la superficie, sin embargo, se consideró que el Barrio Yungay no poseía la cantidad de usuarios suficientes para ser habilitada. En la misma condición de fantasma, podemos observar –si ponemos cuidado- la estación “Echeverría”, ubicada entre la Cisterna y San Ramón (Línea 4 A). Y finalmente, hay otra que ni siquiera tiene nombre, situada cerca de Cal y Canto y oculta por tabiques . Probablemente, muchos sean los secretos dentro del Metro, es cosa de ir agudizando la mirada.

9. Estacion Fantasma Libertad

 Otro dato que nos llamó la atención, fue un ranking hecho por un el diario español ABC, que ubicó a la estación Universidad de Chile, entre las más bonitas del mundo, por el mural que muestra parte de la historia de Chile, del artista Mario Toral. Según este diario “El metro de Santiago presume de ser uno de los más modernos de Iberoamérica, y el segundo más largo tras ciudad de México” . Sin embargo, ¿podemos estar orgullosos de la estética, si el valor del pasaje también posee un alto grado en los ranking mundiales?: “El tren subterráneo de la capital chilena tiene el segundo boleto unitario más costoso después de Río de Janeiro. Cuando se compara el gasto mensual resulta incluso más caro que en urbes como Moscú o Madrid” . El pésimo sistema de transporte urbano ha hecho que traslademos la confianza de las micros al metro, pues nos permite tener cierto control del tiempo de viaje, y así poder llegar a nuestros trabajos a la hora. Sin embargo, el costo es altísimo y la calidad no es la mejor, siendo innegable lo que hemos vivido en el último tiempo: atochamientos, problemas de circulación y ventilación, algunos se llueven, falta de seguridad y de preparación ante emergencias, cortes de energía, retrasos en los viajes y un largo etc. Esto nos hace ver la urgente necesidad de repensar el sistema de transporte público, que finalmente es la base del funcionamiento de la ciudad.

 

N. Calderón.

 

*Se consultaron las siguientes Fuentes: http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-97809.html.; el artículo de Sergio Morales “El Metro de Santiago; Criss Salazar “Los símbolos de las estaciones en el primer trazado del metro de Santiago”; Historia del Metro. 2009; Natalia Rosales “Rector visitó el rescate patrimonial”; Felipe Pumarino “Fantasmas en el metro de Santiago”; La Segunda Online; y Equipo Plataforma Urbana.