SPETT.UMBERTO ECO A NAPOLI (SUD FOTO SERGIO SIANO)

La ficción histórica ha sido una temática de continua discusión dentro del mundo académico, tanto por sus modelos de representación como por su “fidelidad” a los detalles. Numerosos autores han desarrollado la versión novelada de diversos hitos históricos, la vida de personajes e incluso la historia oculta de sucesos.
 
 
La a menudo insalvable barrera entre los trabajos “serios” y las obras de ficción señala la complicada relación entre la historia como disciplina y la aquellos no especializados que posean un interés por ella. En realización a aquella realidad es necesario mencionar a un autor que, en mi opinión, ha logrado crear toda una línea de trabajos que están en perfecto equilibrio entre ambos mundos: Umberto Eco.
 
La vida de Eco (Alessandria, 1932) en sí misma representa un valioso recuento de historia europea, nacido en la compleja década del treinta, su existencia en aquellos ambientes de fieros debates sociales, políticos y culturales aseguraron que su formación contara con experiencia que será vital tanto para su creación literaria como para sus trabajos de ficción. Su obra fuertemente ligada a la semiótica y siempre con una presencia de intertextualidad es, en esencia una potente unión entre lo que representa la historia y lo que uno desea de una novela.

 
 
Quizás su obra más conocida sea El nombre de la rosa (1980), novela cuya fama fue aumentada tras la exitosa película (1986) protagonizada por Sean Connery. En este trabajo los detalles históricos formulan una historia unida por algunos elementos de ficción, unión que resulta tan efectiva que logra confundir al lector sobre qué aspectos nacen de la imaginación de Eco y qué elementos son reales, esta naturaleza estará presente continuamente en el resto de los trabajos del autor.   En esta novela, el fraile franciscano William de Baskerville y el novicio Adso de Melk viajan a un monasterio benedictino en el norte de Italia para asistir a una discusión teológica, sin embargo su viaje se verá entremezclado con una serie de crímenes que tratarán de encubrir una oscura trama.  La novela en sí incluye lo que considero quizás los elementos esenciales de la obra de Eco: primero, una mezcla de hechos y personajes históricos entremezclados con elementos ficticios que amalgaman una trama efectiva. Segundo, la cultura y esencialmente los libros son un punto central de la trama, en cuanto a que el contenido de éstos puede ser un punto pivote tanto la trama como para la historia.
 
Otra obra que representa de tan buena manera aquellos dos elementos presentados es Baudolino (2000), trabajo que relata la vida de un piamontés (no es de extrañar que todos sus trabajos tienen, de alguna manera u otra alguna cercanía a su tierra de origen) y como este personaje de alguna manera u otra está relacionado a sucesos tan importantes como el saqueo de Bizancio o hace referencia a leyendas universales del periodo, tales como el reino del Preste Juan. En este trabajo se posee tres dimensiones de personajes, entre los que están el mismo Baudolino (eje central de la trama), aquellos de los cuales su existencia cae en lo semi legendario, tal como el padre de Baudolino, Gagliaudo o el Preste Juan y finalmente aquellas figuras históricas que aparecen como personajes y son ligadas a la historia, tales como el emperador Federico Barbarroja, el Venerable Beda o Otto de Freising.  Nuevamente, el increíble poder de unión entre elementos de ficción e históricos marcan en la obra de Eco un elemento de gran valor, quizás no tanto como documento historiográfico, pero si en esencia al momento de señalar una obra, esencialmente de ficción, pero que posee un trasfondo de gran seriedad y valor.
 

 

Otra novela que merece ser señalada es La misteriosa llama de la reina Loana (2004), trabajo que destaca por ser una cariñosa historia de un lector, Giambattista Bodoni (probablemente un avatar más del mismo Eco), quien tras un ataque pierde la memoria de toda su vida, excepto aquellos recuerdos ligados a sus lecturas. Atormentado por la falta de memoria vuelve a su tierra natal, en donde entre los textos de su niñez y juventud lentamente irá reconstruyendo su pasado, y junto con él, el de la Italia de los últimos sesenta años.