Se trata de la ópera prima de Andrés Finat, cuyo estreno original en salas chilenas se postergó a raíz del estallido social y la actual emergencia sanitaria mundial. Hace algunas semanas, se pudo ver a través de OndaMedia este thriller psicológico en el que su protagonista sufre de trastornos de sueño.

Luna Martínez se pone en la piel de Ángela, empleada de una piscina privada, que además de tener problemas para dormir, mantiene una tensa relación con su madre (Katty Kowaleczko), una ex campeona de natación con bipolaridad. Las cosas se complican para Ángela cuando su mamá desaparece misteriosamente y ninguno de sus conocidos parece poder o querer ayudarla a dar con su paradero. El nivel de ansiedad e incertidumbre que se apodera de Ángela coincide con la aparición de Rebeca (Rebeca Pereira), una enigmática joven que termina arrendando una pieza en su casa. La amistad que surge entre ambas mujeres se desarrolla, mientras en la mente de Ángela afloran los recuerdos y la gradual incapacidad de separar la realidad de la fantasía.

Escrita y dirigida por Finat, Sumergida consistió también en su largometraje de egreso de la Universidad del Desarrollo, y tuvo un auspicioso recorrido por muchos festivales nacionales e internacionales de cine.

Es bastante inusual encontrar Thrillers psicológicos en el cine chileno, mucho menos que se traten del primer trabajo de un cineasta.

Pese a que la historia deambula por caminos algo predecibles hacia el final, el producto en general está bien armado, hay un buen casting y un gran manejo de la atmósfera que se pretende transmitir al espectador. La fotografía está muy bien pensada jugando inteligentemente la conexión del mundo acuático y el mundo onírico en la psiquis de la protagonista.