Hoy en día la industria de la música vuelve a sus orígenes. Los artistas no ganan por vender discos como lo hacían antes. Han tenido que volver a las raíces y construir un buen show, hacer giras y tocar alrededor del mundo.

Bandas hay para todos los gustos, pero más allá de eso, hay cosas que hacen que un show sea increíble. Dejando de lado el fanatismo por el artista, podemos evaluar la calidad musical, la selección de temas y su orden o la puesta en escena, pero si hay algo que hace que un concierto sea inolvidable o realmente bueno, es la calidad del frontman, porque digámoslo, todas las bandas tienen uno, pero hay casos en que nacen con este don, y es cierto, hay que tener algo más que una buena voz, un estilo particular y carisma para ser un buen frontman. Hay que tener una chispa que pocos tienen, hay que saber llevar un show en todos los niveles, mover al público y hacer que el concierto de una banda que, tal vez, no te guste o conozcas, sea una experiencia notable y única.
 
Hay frontmans que se los come el show. Recordado puede ser el caso del vocalista de “Cage the Elephant” en Lollapalooza Santiago 2014, que en un esfuerzo por hacerse notar y llevar el caos y locura de su música a otro nivel (lanzándose al público reiteradamente) deja mucho que desear con respecto a cómo llevar el show. Pero hay otros que son históricos a la hora de cumplir ese rol. Mick Jagger es el caso. Dejando de lado “The Rolling Stones”, tenemos que admitir que Jagger sabe hacer un show de principio a fin, al igual que Freddy Mercury, Jarvis Cocker de Pulp o Jack White, pero estos son casos de grandes estrellas de la música.
 
Hoy en día ¿habrá alguien que tenga ese talento sin tantos años de trayectoria? Como dije antes, bandas hay para todos los gustos. Por eso me voy a referir a unos que creo que tienen ese gran talento.
 
Año 2011, por primera vez llega a Chile un gran festival extranjero, con un amplia gama de bandas y artistas. Recuerdo haber visto varios shows de bandas en que conocía un par de temas y otras en que todos podíamos cantar desde la primera hasta la última canción del setlist. Pero cuando vi a “The Drums” y a Jonathan Pierce (vocalista y guitarrista de la banda), vi un show increíble. Pierce dejaba todo en el escenario. A cúpula llena. La gente se movía efervescentemente con un espectáculo de otro nivel, y cabe destacar que la banda se paró sobre el escenario sólo con sus instrumentos. No había gráficas de fondo, ni un gran show de luces, tampoco vestuarios exóticos. Aún así, su show fue memorable. Pierce canto y bailo. Todo en su particular estilo. Niños de Nueva York tocando para niños de latinoamérica, y a los niños latinoamericanos les encanto lo que traían los de la gran manzana. Más allá de la simpleza de su show, “The Drums” la rompió. ¿Qué pasó en la Cúpula del Parque OHiggins? Es difícil explicar lo que un buen frontman puede causar en una masa de gente, pero creo que todos, más de alguna vez vivimos esa experiencia. No hay una lista de items predeterminada para evaluar una buena performance. Es una cosa de actitud,  simplemente desenvolverse en el escenario, sin miedos, ni vergüenza, disfrutar la música, para que todos podamos hacerlo. No temerle al público, ni a lo que piensen del artista. Creer ciegamente en lo que haces. Esas son cosas que distinguen a un frontman de un cantante lider. 
 
Poder transmitir las emociones de una canción a las masas es todo un trabajo y en muchos casos, no siempre bien logrado. Esto es más difícil aún hacerlo durante todo un show. Un talento con el que se nace, como ya dije. Pero no pensemos que esto sólo pasa en el extranjero y es un tema cultural, porque aquí en Chile, hoy tenemos un gran frontman. No es el líder de una banda, porque corre solo, pero su rol lo cumple a cabalidad. Es el caso de Alex Anwandter. Quienes lo han visto alguna vez en vivo, saben de lo que hablo.
 
Nacido en Santiago, cantautor, músico y compositor. Fuertemente influenciado por Michael Jackson y el pop y new wave de los 80, Anwandter posee una trayectoria musical en bandas como; “Teleradio Donoso”, “Odisea” (Seudónimo), “Alex y Daniel”, Anwandter ha demostrado que arriba del escenario, por sobre la calidad musical, es un ejemplo a seguir. Histriónico y sensible a la vez, Alex disfruta lo que hace, se nota, y su público también. Tal vez suene exagerado decir que ver un show de él en vivo es un placer, pero es cierto. Alex se come el escenario, la masa que lo escucha, y hace un espectáculo vibrante de principio a fin. Se mueve sin miedos, canta con emoción y pasión. Es de esos artistas que no se sube a cantar sus canciones, el las interpreta, y eso hace un buen frontman.
 
Se nota cuando un espectáculo musical está fríamente calculado, los bailarines se mueven perfectamente sincronizados, la música y las luces se coordinan en los momentos precisos, la gráfica de fondo hace sentido a lo que pasa en el escenario, pero es mucho más interesante cuando todo fluye naturalmente. No es desmerecer el trabajo de un equipo (coreógrafos, sonidistas, músicos, etc…) pero la calidad no siempre se mide a través de eso. El talento esta en hacerlo bien. Los otros son recursos para hacer más interesante el show.
 
Por eso les dejo ejemplos de artistas grandes e históricos, y otros más jóvenes, que son los que hoy llevan la posta y siguen ese gran camino. Así esperamos, porque alguien tiene que cumplir ese rol, con el talento que se necesita.
 
 
 
Queen, 1986, Wembley Inglaterra.
 
 
Pulp, Primavera Fauna 2012, Espacio Broadway.
 
 
The White Stripes, 2004, Blackpool Inglaterra.

Alex Anwandter, 2013, Matucana 100.